Ampolla de fricción

¿Qué es una ampolla de fricción?

Una ampolla de fricción es una ampolla causada por el roce repetido de la piel con otro objeto. Se forma con mayor frecuencia en las palmas de las manos, los dedos, las plantas de los pies y los dedos de los pies. La parte superior de la ampolla se desprende donde la piel es más fina, como la parte superior de la mano o el pie, formando una abrasión. En las zonas de piel más fina, la fricción provoca rozaduras sin formación de ampollas.

¿Qué causa la ampolla por fricción?

Una ampolla por fricción se produce cuando hay contacto, presión y movimiento entre la piel y algo que la toca – como el roce del talón con un zapato nuevo o desconocido.

Las fuerzas de fricción provocan la separación mecánica de las capas de células epidérmicas. La brecha se llena de líquido, formando una bulla subepidérmica (ampolla). La ampolla se forma más rápidamente si la presión y el movimiento sobre la piel son intensos o la piel está húmeda.

¿Quiénes tienen ampollas por fricción?

Las ampollas por fricción se producen de vez en cuando en casi todos los hombres y mujeres de todas las edades. Los factores que las agravan son:

  • Calor: son especialmente frecuentes en los climas tropicales.
  • Ejercicio prolongado o vigoroso: son comunes en los atletas (especialmente en los corredores de maratón) y en los soldados; un tercio de los 872 soldados estadounidenses encuestados cuando estaban en Irak tenían ampollas.1 Las ampollas en las palmas de las manos pueden surgir al remar, o en niños que juegan en las barras de los monos.
  • Llevar una carga pesada aumenta el riesgo de ampollas.
  • Sudación excesiva – la hiperhidrosis reblandece la piel, por lo que ésta se raja más fácilmente.
  • Zapatos apretados, incómodos o nuevos, que rozan repetidamente una o dos zonas de la piel.
  • Calcetines no absorbentes o finos: no absorben bien la humedad y no protegen adecuadamente la piel de los daños producidos por los zapatos o las botas.
  • Los tejidos ásperos o duros pueden provocar ampollas en otras zonas, como las axilas o la ingle.

Las ampollas también pueden surgir en zonas de presión como la cadera, como complicación de una intervención quirúrgica o de la pérdida de conocimiento, clásicamente tras una intoxicación por barbitúricos.

Hay algunas enfermedades específicas que hacen que la piel sea más frágil de lo habitual, provocando también ampollas en respuesta a la fricción o a las lesiones.

  • Disposición genética: la epidermólisis bullosa es un grupo de trastornos en los que la piel se ampolla con facilidad.
  • Enfermedad inmunobullosa: epidermólisis bullosa adquirida.
  • Enfermedad metabólica – porfiria cutánea tarda
  • Daños solares – especialmente la sobreexposición a la solaria o a las camas de bronceado
  • Ciertos medicamentos – pseudoporfiria debida a antiinflamatorios no esteroideos o antibióticos (doxiciclina)

¿Cuáles son las características clínicas de la ampolla de fricción?

Al frotar la piel primero se desprenden las células superficiales. Una mayor presión hace que la piel afectada se enrojezca, se caliente y pique. A continuación, la piel roja se vuelve pálida al formarse la ampolla. La ampolla suele contener un líquido claro, pero el sangrado cambia el color a rojo/marrón.

Las ampollas se producen cuando el estrato córneo (la capa celular externa) es muy grueso, como ocurre en la planta del pie y la palma de las manos. Cuando la piel es más fina, la fricción tiende a desprender la epidermis por completo, dando lugar a una erosión (llaga).

Si la ampolla permanece intacta, el líquido se reabsorberá y la piel dañada se desprenderá unos días después.

Ampollas de fricción

¿Debo hacerme alguna prueba?

No es necesario realizar pruebas para las típicas ampollas de fricción. Las siguientes investigaciones pueden considerarse cuando las ampollas son frecuentes, extensas o no se curan.

  • Se hace un frotis para comprobar si hay infección bacteriana por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes (impétigo o celulitis).
  • La biopsia de la piel de una ampolla de fricción nueva para histopatología revela división intraepidérmica sin inflamación. Las características específicas pueden llevar a otro diagnóstico.
  • La biopsia de piel para inmunofluorescencia directa, positiva en las enfermedades inmunobullosas, es negativa en la ampolla de fricción.
  • Se pueden solicitar pruebas genéticas si se sospecha de epidermólisis bullosa.

Complicaciones de la ampolla de fricción

Las ampollas de fricción intactas suelen curar rápidamente sin dejar cicatriz. A veces la curación se retrasa. Los problemas pueden incluir:

  • Dolor que impide el rendimiento
  • Infección de la herida: se presenta con dolor y enrojecimiento crecientes alrededor de la ampolla/erosión, una raya roja que se dirige a la ingle o a la axila y formación de pus. La infección es más frecuente en los diabéticos y en los individuos inmunodeprimidos.
  • El granuloma piogénico puede surgir ocasionalmente en el lugar de la ampolla unos días después.
  • Caracterización debida a una infección o a una lesión más profunda.

¿Cómo debo tratar una ampolla de fricción?

Las ampollas de fricción se curan solas. Sin embargo, los apósitos son útiles para protegerlas de un daño mayor. Los apósitos hidrocoloides para ampollas pueden favorecer una curación más rápida.

Las ampollas grandes pueden drenarse pinchando con una aguja estéril. Es mejor mantener el techo de la ampolla en su sitio si es posible, para reducir el dolor y disminuir la posibilidad de infección. Si el techo de la ampolla se ha desprendido dejando una superficie de piel erosionada, limpie la herida con cuidado y aplique un apósito limpio.

Las ampollas de fricción o erosiones infectadas pueden requerir antibióticos o antisépticos tópicos durante unos días. Deben utilizarse antibióticos sistémicos si se produce una celulitis. No deben utilizarse antibióticos si la herida no está infectada.

¿Puedo prevenir las ampollas de fricción?

Si es propenso a las ampollas de fricción, pueden ser útiles las siguientes medidas.

  • Botas y zapatos bien ajustados; utilice plantillas ortopédicas si es necesario para reducir los puntos de presión.
  • Plantillas de neopreno
  • Calcetines que absorban la humedad, cambiados en cuanto estén húmedos
  • 2 pares de calcetines: capa interior de poliéster más fina y capa exterior de lana o polipropileno más gruesa
  • Polainas para evitar la entrada de grava y materiales vegetales en el calzado
  • Relleno de lana de cordero sobre y alrededor de las zonas propensas a la formación de ampollas
  • Varios acolchados de espuma patentados, productos de amortiguación y barrera protectora, que pueden adquirirse en el mostrador de calzado de su farmacia local

Se ha defendido la utilización de antitranspirantes, vaselina o lubricantes de silicona, polvos y adhesivos cutáneos tópicos que pueden resultar útiles. Sin embargo, no se ha demostrado científicamente que reduzcan las molestias o mejoren la cicatrización.

Se produce cierto endurecimiento con el ejercicio repetitivo de baja intensidad debido a la formación de callos (engrosamiento epidérmico).

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