5 cosas que hay que saber sobre la faringitis estreptocócica – Thriving blog

En la escala de Richter de las enfermedades infantiles, la faringitis estreptocócica ocupa un lugar bastante bajo, pero sus pequeños temblores pueden causar bastantes estragos en el día a día de padres e hijos. Además, es una de esas enfermedades tan comunes que la gente suele pensar que sabe todo lo que hay que saber sobre ella. Pero como pediatra he descubierto que los padres realmente no lo saben todo sobre esta molesta y dolorosa enfermedad.

Aquí hay cinco cosas importantes que quizá no sepa sobre los estreptococos – pero que debería:

No todos los dolores de garganta son estreptococos.

De hecho, como mucho el 30 por ciento de los dolores de garganta están causados por el estreptococo del grupo A, la bacteria que causa la garganta estreptocócica. La gran mayoría de los dolores de garganta están causados por virus. Y aunque usted crea saber que se trata de un estreptococo por su aspecto o por su experiencia anterior, los estudios han demostrado que no es tan fácil como podría parecer; los virus y los estreptococos pueden tener un aspecto muy similar. Para hacer el diagnóstico, hay que hacer una prueba rápida de estreptococos o un cultivo de garganta. Así que si su pediatra insiste en ver a su hijo en lugar de pedir una receta, está haciendo lo correcto.

No todas las gargantas estreptocócicas son dolorosas.

Los niños con garganta estreptocócica pueden tener dolores de cabeza, de estómago, vómitos y sarpullido, o alguna combinación de estos síntomas – y a veces estos síntomas pueden molestarles más que la garganta. He visto a muchos niños en la consulta con vómitos o dolor de cabeza y sin dolor de garganta que resultaron tener estreptococos, para sorpresa de sus padres.

El estreptococo suele mejorar sin antibióticos, pero lo tratamos de todos modos.

Esto suele sorprender a la gente. Nuestro sistema inmunitario es bastante bueno para combatir el estreptococo del grupo A y, por lo general, se deshace de él en pocos días. Pero damos antibióticos, por tres razones:

  • Para que los niños se sientan mejor más rápido. Si alguna vez has tenido un estreptococo, sabes lo mal que se puede sentir.
  • Para prevenir complicaciones. Aunque es poco frecuente, la faringitis estreptocócica puede provocar problemas en el corazón, el riñón e incluso el cerebro. Al tratar la infección, hacemos que esas complicaciones sean mucho menos probables.
  • Para evitar la propagación de la infección. El estreptococo es muy contagioso, como le dirán muchos padres y profesores. Una vez que alguien ha sido tratado con antibióticos durante 24 horas, las posibilidades de que contagie a otra persona disminuyen mucho.

Tener un cultivo positivo no significa necesariamente que se tenga una infección.

El estreptococo puede vivir en nuestra nariz, boca y garganta y no hacernos enfermar. Esto se llama ser portador, y es más común de lo que la gente cree. A veces es difícil saber si alguien tiene realmente una faringitis estreptocócica o si está enfermo por un virus y resulta que es portador. Por ello, no recomendamos hacer otra prueba después del tratamiento a menos que la persona siga sintiéndose mal. La mayoría de las veces ser portador no causa problemas. Si parece que está causando infecciones recurrentes, se pueden utilizar antibióticos más fuertes y, a veces, se recomienda una amigdalectomía.

Aunque se sienta mejor después de uno o dos días, es importante tomar el tratamiento completo de antibióticos.

Puede ser muy tentador dejar de tomarlos una vez que la fiebre haya desaparecido y su hijo esté contento y vuelva a comer -después de todo, parece completamente mejor, y a la mayoría de los niños no les gusta tomar medicamentos-, pero si lo hace, es muy probable que la infección no haya desaparecido realmente y que en unos días vuelva a estar como al principio.

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